No te preocupes por el futuro y valora lo que tienes hoy. 5 consejos para disfrutar el ahora

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No te preocupes por el futuro y valora lo que tienes hoy. 5 consejos para disfrutar el ahora

Cada día la vida pasa con mayor rapidez. Los pequeños ya no tienen tiempo para disfrutar la infancia, pues esta sociedad les exige que maduren más rápido, que crezcan a pasos agigantados y que comiencen a ser independientes a muy corta edad. Los padres ya no pueden disfrutar a sus hijos porque deben estar largas jornadas trabajando, todo para darles una vida mejor, y cada día las actividades en el hogar parecen interminables.  
 
Es un hecho: la sociedad se mueve rápidamente y nosotros, al tratar de seguir este ritmo acelerado, vamos perdiendo la capacidad de amar, de disfrutar las cosas más sencillas, y abandonamos todo aquello que nos trae paz y prosperidad. ¿Cómo darse un respiro y comenzar a disfrutar? 
 
1. Disfruta las pequeñas cosas de la vida.
Las cosas más bellas en esta vida son gratis, ¿por qué no disfrutarlas? Lo que realmente nos hará felices podemos encontrarlo en la naturaleza, en el abrazo de nuestra pareja, en el saludo de “buenos días” de los hijos, en un amanecer o en la puesta del sol a la orilla del mar. Los recuerdos de quienes se han ido, y sobre todo el amor que damos cada día a las personas que nos rodean. No hay que olvidarse de los pequeños detalles que hacen que esta vida valga la pena; si nos volvemos ciegos ante la belleza que hay en la naturaleza, quedaremos atrapados en este ritmo de vida tan acelerado.
2. Valora lo que tienes hoy.
Deja de poner atención a las cuestiones materiales. Aunque son muy importantes para vivir cómodamente en este mundo, debemos considerar que al final de nuestra existencia no nos llevaremos nada. Disfruta el tiempo que tienes hoy, no vivas para conseguir objetos y acumular riqueza, porque los bienes materiales no compran la espiritualidad. Desgraciadamente no hemos aprendido a valorar lo que tenemos, hasta que lo vemos perdido: lloramos arrepentidos la muerte de un familiar o de un amigo en vez de dedicarle tiempo en vida; envidiamos lo que otros tienen en lugar de disfrutar lo que tenemos hoy, y descuidamos nuestra salud hasta que es demasiado tarde. 
 
3. El tiempo es un regalo más precioso que el dinero.
Les haré una pregunta: ¿Qué vale más, el tiempo o el dinero? Quizá muchos digan que la riqueza es importante para satisfacer nuestros gustos y necesidades. Quienes piensan eso nunca se han puesto a reflexionar sobre una verdad universal: el dinero no compra más tiempo en esta vida. 
 
Aprovecha el tiempo que puedes disfrutar con tus familiares, con tu pareja y tus amigos, pues por conseguir mucho dinero hemos dejado de lado un regalo mucho más valioso que el oro. No hay que caer en el error del que es víctima esta sociedad.
 
4. No te angusties por el futuro.
¿Por qué sufrimos por el futuro? El futuro es incierto, no podemos saber con seguridad lo que ocurrirá, por eso no vale la pena angustiarse con estas cuestiones, mejor abraza el presente y vívelo a plenitud. Los años pasan y el tiempo no perdona a nadie. Si sigues preparándote para lo que va a ocurrir dejarás de ver todo lo bueno que tienes el día de hoy. No te pierdas, y concentra tu atención y tu energía en disfrutar un rato con tus seres queridos. 
 
5. Olvídate del tiempo de vez en cuando.
Los relojes, los calendarios y todas las formas para medir el tiempo son inventos del ser humano en su búsqueda por tener control sobre el paso de las horas, los días y los años. Celebramos nacimientos, cumpleaños, aniversarios e incluso la llegada del año nuevo. Siempre recordamos que cada día que pasa nos desgastamos un poco más. Lo más sano en ocasiones es darnos un momento y relajarnos, olvidarnos del tiempo un rato y platicar con un buen amigo, abrazar a nuestra pareja o disfrutar la niñez y la inocencia de nuestros hijos. 
 
Para finalizar esta reflexión me gustaría compartir una frase sabia del Dalai Lama, quien con su infinita experiencia y aprendizaje ha llegado a la siguiente conclusión: 
 
“Lo que más me sorprende del hombre occidental es que pierde su salud para ganar dinero, después pierde el dinero para recuperar la salud; y por pensar ansiosamente en el futuro no disfruta el presente, por lo que no vive ni el presente ni el futuro; y vive como si no tuviese que morir nunca… y muere como si nunca hubiera vivido.”

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