Vivir con ovarios poliquísticos cuando quieres ser mamá

Inés es una profesional puertorriqueña de 40 años quien, desde los 16, sabía que su camino para tener hijos sería complicado. A esa edad le diagnosticaron el síndrome de ovarios poliquísticos.

Esta condición, como explican los expertos de BabyCenter en este artículo, ocurre “cuando las mujeres tienen demasiadas hormonas masculinas y no tienen suficientes hormonas femeninas, lo que hace que su ovulación sea poco frecuente o irregular”. Quienes padecen la enfermedad, por lo general presentan quistes y tienen problemas para quedar embarazadas.

En su caminar, Inés ha superado muchos retos. Por ejemplo, en el pasado le removieron cuatro quistes y dos fibromas. Además, le realizaron una laparascopia, tratamiento que se utiliza para determinar la existencia de endometriosis (condición que también padece).

Buscando a su bebé

Inés estuvo casada por siete años. Sobre su exesposo y ese tiempo dice: “Fue bien comprensivo. Veía que yo quería un hijo y no lo pudimos lograr. Siempre, dos o tres días antes de que me llegara la menstruación me daba un dolor muy fuerte y él me sobaba la espalda. Sí tuve otras relaciones antes de él y después del divorcio, pero nunca obtuve tanto apoyo como con él”.

En su búsqueda de un bebé, la pareja enfrentó tres abortos naturales (2005, 2009 y 2011). “El dolor de los abortos es el doble de los partos”, dice Inés sobre esa época en que trató sin éxito ser mamá.

Para uno de los abortos le hicieron un raspe, además en el 2007 le removieron quistes y fibromas, por lo que se laceró su útero. Ante esa realidad consultó a un especialista en tratamientos de fertilidad. “Una vez el médico hizo el diagnóstico fue directo al grano, claro, pero no hostil”, recuerda sobre el momento en que supo que ser madre de manera natural, o incluso a través de tratamientos de fertilidad, sería cuesta arriba.

Como le ocurre a otras mujeres, Inés no comenta su situación con muchos. Solo sus amistades más cercanas y uno que otro familiar conoce todo lo que ha vivido y sufrido.

La maternidad de manera inesperada

Hoy dice sentirse feliz y tranquila con su realidad. Aunque no ha podido concebir, ¡hace un año se convirtió en madre a través de un proceso de adopción!

“A uno lo que le da es un coraje cuando ve a una mujer que tiene cuatro hijos y no los cuida. Pero ahora, en vez de perder mi energía acepto este proceso. No sé si el cambio es por la edad, la madurez. Hubo un tiempo en que sentía mucho rencor. Ahora tengo mayor paciencia”, asegura.

Además, su nueva realidad es que desde hace un año es mamá de un bebé que fue concebido por una adolescente, quien siempre estuvo clara que quería darlo en adopción. Curiosamente Inés conoce a la madre biológica de su hijo, bebé que vive con ella desde que tiene cuatro días de nacido.

Orgullosa dice que el bebé se ha enfermado solo dos veces, que hoy ya come comida que ella le prepara y que ya da sus primeros pasos.

*Nombre fue cambiado para proteger la identidad de la entrevistada. 

¿Cómo es una dieta alcalina?

Un conocimiento compartido entre quienes practican la medicina alternativa es el potencial del ph interno para evidenciar enfermedades. Como se sabe, el ph es una medida que ayuda a definir la acidez o alcalinidad de una disolución y, para mantenernos saludables, la alcalinidad de nuestra orina, saliva y otros fluidos corporales es un buen indicador.

Buscando formas de aprovechar esta información, se descubrió que hay alimentos capaces de modificar el ph de una persona y reducir la acidez en el cuerpo, lo que puede contribuir a combatir distintos males, entre ellos la artritis y los cálculos renales. Hay incluso quienes creen en su poder para controlar el peso. La efectividad de esta teoría la podrás determinar en base a tu propia experiencia y con la supervisión de tu nutricionista; mientras tanto, aquí te contamos más sobre la dieta alcalina.

Para empezar, esta dieta recomienda el consumo de alimentos alcalinizantes entre un 60 y 80%, mientras que el porcentaje restante queda dedicado a alimentos no alcalinizantes, pero con un aporte importante de nutrientes para el organismo. Esto se traduce en una dieta donde predominan las frutas, verduras y hortalizas, a la vez que se minimiza el consumo de azúcares, carnes rojas, lácteos y alimentos procesados. Aquí te dejamos una lista más detallada de lo que deberías consumir:

  • Hortalizas como espinacas, pepino, brócoli, apio, espárragos, palta, papas, limón y tomate.
  • Frutos secos como castañas, almendras y nueces.
  • Legumbres como lentejas y soja.
  • Granos como quinua, amaranto, mijo, trigo y arroz integral.

Si vas a darle una oportunidad a esta dieta, recuerda consultarlo con tu nutricionistapara que no afecte tu rutina y buena salud.

3 ejercicios para tener unos glúteos perfectos

Los glúteos son una de las zonas del cuerpo más difíciles de ejercitar. De igual manera requieren mucho mantenimiento para que se mantengan levantados, redondos y firmes. Por supuesto, al incorporar a nuestra rutina algunos ejercicios clave para ejercitar todos los músculos de las pompis, ¡lograremos un trasero de envidia!

EJERCICIO 1

Apóyate sobre tus rodillas y manos con la espalda recta. Tus manos tienen que estar a la altura de tus hombros y tus rodillas a la altura de tus caderas. Después levanta una rodilla del piso y jala tu pierna hacia tu espalda. Con este ejercicio estarás poniendo a trabajar los músculos del glúteo mayor. Haz 30 repeticiones y cambia de pierna. Debes repetir tres veces para notar resultados.

EJERCICIO 2

El puente. Recostada sobre tu espalda, coloca tus brazos estirados a tus costados. Dirige las palmas de tus manos hacia el piso. Tus rodillas debe estar flexionadas y tus piernas ligeramente separadas. Para realizar este ejercicio debes levantar la pelvis lo más que puedas mientras te recargas en tus omóplatos. Este sencillo ejercicio además también trabajará los muslos y las pantorrillas.

EJERCICIO 3

Las sentadillas son el ejercicio para levantar y tonificar los glúteos por excelencia. El secreto está en hacerlas correctamente para que nos funcionen muy bien y no lastimarnos. Ponte de pie con las rodillas separadas a la altura de las caderas. Después, flexiona tus rodillas sin que estas rebasen tus pies. Mientras debes echar tu trasero hacia atrás como si fueras a sentarte, claro que sin exagerar para que no pierdas el equilibrio. Dobla tus rodillas hasta donde te sientas cómoda y puedas regresar a la posición inicial. Ten cuidado de no flexionar de más o podrías lastimarte. Comienza haciendo series de 30 sentadillas y conforme vayas ganando fuerza ir aumentando de diez en diez.

Vaginismo, la enfermedad sexual que afecta a dos de cada 1,000 mujeres

¿Habías escuchado sobre el vaginismo? Quizás no con ese nombre, pero en pocas palabras es cuando te duele tu zona genital durante la penetración cuando hay sexo.

¿DE QUÉ SE TRATA EL VAGINISMO?

También es conocido como trastorno del dolor genito-pélvico/penetración(DSM-V, por sus siglas en inglés). Se trata de una contracción de la vagina que impide la penetración, pues provoca dolor, malestar y/o irritabilidad. A veces impide completamente tener relaciones sexuales. Son relativamente pocas las mujeres que sufren de esta enfermedad: 2 de cada mil. Aún así debemos estar bien informadas.

LO QUE SUCEDE

Los músculos del piso pélvico que rodean la vagina son los que se contraen. La contracción es involuntaria, pues la mujer no hace nada para que esto ocurra. Hay niveles, es decir, algunas mujeres solo experimentan punzadas, dolor o ardor durante la penetración. A otras mujeres realmente les cuesta mucho trabajo lograr el coito o les resulta imposible. El vaginismo es una de las primeras causas de que no se consumen las relaciones sexuales. Hay mujeres que tienen las contracciones más fuertes, que hace como si se cerrara casi por completo. Entonces impide el paso del pene. Hasta que está lejos de la actividad sexual y sus estímulos, las molestias acaban.

TIPOS DE VAGINISMO

Las mujeres que tienen vaginismo primario no han podido tener relaciones sexuales sin dolor. Los síntomas son los siguientes:

  • Infecciones urinarias frecuentes.
  • Incomodidad la mayoría del tiempo.
  • Aparentemente sin razón duele la vagina durante el sexo.
  • No pueden usar tampones ni logran acabar un examen pélvico.
  • Interrupción de la respiración durante el coito.
  • Es tanto el dolor que evitan el sexo.

El vaginismo secundario puede llegar después de muchos años de haberlo sufrido. Suele ser provocado por razones médicas: partos, cirugías, menopausia, por ejemplo. Los síntomas son casi los mismos, la diferencia es que los dolores no son tan insoportables:

  • Anticipación del dolor. Antes de que tengas actividad sexual, tu cuerpo puede ponerse ansioso y sentir malestares.
  • La contracción de los músculos.
  • Dolor durante el sexo.
  • El dolor se incrementa.

TRATAMIENTO

Los ejercicios de piso pélvico son los que te ayudarán con este problema. También hay un “entrenamiento de dilatación” y técnicas que eliminarán el dolor. Mediante ciertos pasos de transición, las mujeres van superando este problema. Desde la identificación del problema, hasta expresarlo y resolviéndolo cuando este es de tipo emocional. Con la guía de un profesional se pueden realizar estos ejercicios en casa.

Esta enfermedad puede llegar a cualquier edad. Así que si tienes malestares constantes, debes atenderte y acudir a consulta. El tratamiento hace que te recuperes casi al 100% sin necesidad de medicamentos ni cirugías invasivas.